
Arrastro tu dolor de aquella madrugada
Lloro tus lágrimas.
Palpita en mi corazón
tu sangre derramada.
Arrastro tu dolor de aquella madrugada
Siento tu impotencia.
Tu carne hecha jirones
sana en mis entrañas.
Arrastro tu dolor de aquella madrugada
Percibo tu frío.
Mis piernas flaquean
saliendo de tu celda.
Arrastro tu dolor de aquella madrugada
Oigo gritar tu nombre
de forma despiadada.
Tiemblan mis manos
a la hora de tu saca.
De tu nieta, Terrassa 6 de febrero de 2009.
Isabel Cadalso
Poemario Nos tiñeron de azul
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